2026: El año 1.

Esta es la primera vez que cuento esto: mi nombre completo y mi 'diseño sonoro'. Hace un par de meses entendí que mis números me piden comunicar y liderar. En este especial de Año Nuevo te hablo de numerología, de la importancia de tener un propósito y del coraje que necesitás para lograrlo.

Florencia Vallese

1/2/20265 min read

Esta es la primera vez que lo cuento y elegí hacerlo en este especial porque me parece que iniciar el año con esta historia tiene un propósito, y de eso vamos a hablar. Yo sé que al principio te vas a poner un poco escéptica, pero creeme que vale la pena llegar hasta el final. Confiá, porque si no confiás, no hay confianza.

El 5 de noviembre del 2025 tuve una sesión de numerología con Martín Laveglia (@tincholaveglia). A través de un análisis derivado de tu nombre completo y tu carta natal, Tincho te transmite tu “diseño sonoro”.

Florencia Vallese Sas De Maino Graña.

Esos son todos los bloques de mi diseño sonoro. A grandes rasgos, lo que hace es tomar los valores que tienen las letras dentro de lo que es la escala pitagórica (no me voy a poner técnica porque eso se lo voy a dejar a él) y analiza varios factores:

  • El impulso del alma: Se calcula sumando los valores de todas las vocales presentes en el nombre completo. Tiene que ver con el espíritu, tu alma, la energía con la que viniste de otras vidas.

  • Tu personalidad: Se calcula sumando tus consonantes. Es cómo te ven los demás, ese “envase” o cuerpo de la persona.

  • Tu destino: La suma de todas las letras del nombre completo (vocales + consonantes). Básicamente: qué viniste a hacer a este plano.

  • El sendero de vida: Se calcula al sumar todos los números de la fecha de nacimiento. Es como el “caminito” que te traza la vida, el cómo.

  • Tu meta final: La suma entre tu destino y el sendero de vida. Está relacionado a la energía que deberías desarrollar en esta vida.

Luego de explicarte tu energía, te habla de los impulsos ancestrales (las energías que te dejaron tus papás y tus abuelos en tu esencia) y finalmente analiza cómo se dan los ciclos anuales y los desafíos a trabajar, fundamentalmente ligadas a casas vacías en el diseño sonoro.

Y acá vino lo que me voló la cabeza.

Tincho me explicó que mi Destino suma un 3, lo que marca que mi misión es ser una "maestra comunicadora". Que vine a usar la palabra para abrir caminos. Y que mi Sendero de Vida es un 5: el número de la disrupción y el cambio constante.

Lo que más me impactó fue la Meta Final: el 8. Este número habla de ocupar espacios de liderazgo y dirección. Pero —y acá está la gran ironía— el 8 es justamente un número que me falta. ¿Qué significa esto? Que no es algo que tenga ganado, sino todo lo contrario: es algo que está vacío, a trabajar. Mi gran desafío: dejar de tenerle miedo a mi propio potencial. Aprender a valorarme y entender que querer crecer o liderar no está mal.

Ese día para mí fue un punto de inflexión, un quiebre. Ahí me cerró todo. Entendí esa tensión interna entre sentir que puedo dar más y, al mismo tiempo, achicarme para no incomodar. Vos me dirás: “Florencia, qué pingo te fumaste”.

Pero, prestame atención a lo que te voy a decir. Para mí, esa sesión que tuve con Tincho fue tanto una revelación como una confirmación. Mi 2025 fue de mucha introyección; me preocupé por conocerme y trabajar en mí misma, por conectarme con mi intuición y mis deseos.

En cierto punto, creo que cuando empezás con este tipo de procesos de crecimiento personal, el universo te cruza con gente que potencia ese camino. Para mí, Tincho fue justamente eso: una confirmación de que tenía que seguir mi intuición. De que estaba transitando el camino correcto, de que aún tenía cosas por trabajar y que tenía que mantener el foco en lo que realmente nutría mi pasión y mis deseos internos.

Te comparto lo que escribí en mi diario dos días después de ese momento:

“Todo se va acomodando, me siento mucho más tranquila, conmigo y con lo que hago. Siento que, por primera vez, me puedo permitir una filosofía más libre, más desapegada, menos exigente y perfecta. Estoy conectada con mi deseo, qué profundo esto del deseo y que poca bola le he dado a lo largo de mi vida, qué gran aprendizaje me llevo”.

El 2026 para mí (y para todos) es el Año 1, el punto de quiebre. Un año de apertura de puertas, reconocimiento y obtención de poder, pero que, a su vez, requiere determinación, coraje y valentía. Es la primera vez que me siento realmente conectada con mi propósito.

Y de eso te quería hablar este primero de enero. De tu propósito.

Solemos vivir en piloto automático, reaccionando y apagando los incendios de la coyuntura diaria. Queremos que nuestros días duren más de 24 horas para “hacer todo lo que queremos hacer” porque sentimos que los minutos se nos escapan de las manos. El gran problema, sin embargo, no es la falta de tiempo, sino que no sabemos hacia dónde vamos. No tenemos propósito, no tenemos objetivos, no tenemos prioridades.

¿Y qué sucede? Que terminamos viviendo sobre lo que los otros deciden, sobre lo que los otros definen.

Hoy eso se acaba.

El tiempo es el activo más importante y más valioso que tenemos. Entender esto es decidir ser el dueño de tu propio destino y correr tu propia carrera. Descubrir tu vocación y empezar a usar la pasión como propulsor de tus sueños.

En este punto, tenés que tener coraje. Tenés que tener los ovarios (o los huevos) para dejarte correr esa carrera que querés, porque en tu interior sabés que está bien, sabés que es tu propósito, tu deseo. Esa valentía te va a dar la fuerza para ser perseverante. Cuanta más determinación tenés, más satisfacción vas a recibir porque cada vez te vas a acercar más a tu verdadero potencial.

El único fracaso es no intentarlo. Sacale ese tinte negativo, porque el fracaso es lo que te pone a prueba y te permite crecer. El último libro que leí tiene una frase que me quedó grabada: “La felicidad es fruto del buen criterio, el buen criterio es fruto de la experiencia y la experiencia es fruto del mal criterio”.

¿Cómo vas a aprender si no estás dispuesto a errar? ¿Y cómo vas a errar si no sabés qué es lo que realmente querés?

¿Te das cuenta de la importancia del propósito? Esa felicidad que tanto buscás viene a través de la reflexión de los objetivos que querés conseguir, de conocerte y de todas esas pequeñas cosas que hacés día a día para eso. Objetivos claros y carácter para poder actuar en consecuencia.

Así que, acá estoy. Recibiendo el 2026 con esta energía de saber a qué y por qué vine a este plano. De estar conectada con lo que quiero y de ir hacia adelante disfrutando de cada pequeño paso. Aprendiendo del ayer y construyendo el mañana, pero fundamentalmente viviendo el hoy.

¡FELIZ 2026, QUE VENGA LLENO DE ÉXITOS!